Los estudiantes de UWC Paraguay están comprometidos a generar un impacto, lo cual se manifiesta de muchas maneras.
Algunos han dejado UWC para continuar con formación y educación especializada. Otros han creado iniciativas, organizaciones benéficas y empresas basadas en proyectos que iniciaron durante su paso por UWC. También hay quienes han canalizado su confianza y compromiso en ideas que generan un verdadero impacto en sus comunidades o que desafían la injusticia.
UWC ayuda a cada estudiante a comprender que sus aspiraciones son posibles. Y les ofrece el apoyo, la orientación y una red global para convertir sus ideas en realidad.
Durante más de 60 años, los graduados de UWC han desarrollado carreras en una amplia variedad de sectores a nivel mundial y han contribuido a sus comunidades, creando iniciativas que marcan la diferencia.
Conocé más sobre nuestros exalumnos de UWC Paraguay y el impacto que han tenido y continúan teniendo a nivel global.
Publicado el 28 de Noviembre del 2025.
Cuando Myrian Ayala mira hacia atrás, ve un camino marcado por decisiones valientes, dudas que venció a fuerza de perseverancia y una intuición poderosa que siempre le dijo: “¿y por qué no?”.

Originaria de la zona de Trinidad, Asunción, Myrian llegó a UWC Costa Rica en 2019, un viaje que empezó mucho antes de que siquiera supiera de la posibilidad de postular. Su historia es la de una joven que buscó expandir sus horizontes cambiándose de colegio, no solo para cursar el bachillerato técnico en informática, sino también para aprender a moverse sola por la ciudad, a tomar buses y a vivir experiencias que la acercaran a su propia independencia.
En el Colegio Nacional Asunción Escalada (CNAE) conoció el inglés como materia por primera vez; fue ahí donde su profesora la impulsó a postular a la beca Access, a la que, con dudas, aplicó y fue seleccionada. Dos años después, una compañera del programa le envió la convocatoria para cursar el bachillerato internacional en uno de los colegios UWC. Volvió las dudas y la sensación de no “calificar”, pero una vez más, la ilusión logró imponerse al miedo.
“Mi abuela no pudo terminar la primaria, pero su esfuerzo silencioso la convirtió en la mejor profesora de vida”
Su historia familiar siempre fue una brújula. Creció junto a sus abuelos, su tía materna y su hermana. Las tardes de tereré con su abuela le enseñaron a valorar las oportunidades y a asumir cada una como una responsabilidad. Esas raíces profundas la acompañaron cuando llenó el formulario de UWC, que en ese entonces se entregaba en formato físico y cuya copia aún guarda hasta el día de hoy. Para ella, el proceso de selección, que describe, más que nada, como “un espacio de introspección”, marcó un antes y un después.

Myrian recuerda perfectamente el momento en que el avión anunció el aterrizaje en Costa Rica:
“Miedo, emoción y esa sensación de estar tocando una realidad que, hasta hacía poco, parecía imposible. Desde el bus vi montañas, vegetación y lugares que incluso me recordaban a Paraguay.”
“Pero lo más especial fue la bienvenida: segundos años cargando maletas, guiándonos, y haciendo que cada uno se sintiera en casa.”
“De UWC, lo más difícil fue equilibrar dormir, socializar y estudiar”, recuerda entre risas. Lo más lindo fue todo lo demás: la gente, la naturaleza, la comida (el gallo pinto definitivamente se ganó su corazón) y ese famoso pura vida que terminó adoptando como filosofía de vida.

Tras graduarse de UWC Costa Rica, Myrian obtuvo una beca para estudiar en Trinity College (Hartford, CT), donde completó su licenciatura en ciencias de la computación. Aprovechó la flexibilidad de la educación en artes liberales para cursar psicología, sociología y otras áreas que complementaron su formación técnica.

En mayo de 2025 se graduó de la universidad y, desde agosto, trabaja como Cyber Associate en un equipo de pentesting para una empresa con sede en Nueva York. Hoy utiliza sus habilidades técnicas para identificar vulnerabilidades en sistemas, evaluar la seguridad de las redes y proponer mejoras: un trabajo desafiante, dinámico y fundamental en el mundo digital actual.

Para Myrian, UWC fue un antes y un después:
“El mundo deja de ser algo lejano y los países ahora tienen rostros de amigos. Historias diferentes te cambian la mirada sobre tu propio país, tus privilegios, tus desafíos. Aprendés a escuchar, a encontrar puntos en común incluso cuando no hay acuerdo. Y entendés que esta oportunidad trae consigo una responsabilidad enorme: devolver a la comunidad.”
Por eso, Myrian se involucró en el Comité Nacional de UWC Paraguay, donde hoy es voluntaria. También colaboró con UWC Costa Rica años después de haberse graduado, tanto en el área residencial como en eventos institucionales. Su compromiso es una forma de honrar todo lo que UWC significa para ella.
A los jóvenes que hoy están considerando postularse, su mensaje es claro:
“No perdés nada al postularte. Ganás experiencia, aprendizaje y te conocés mejor. Si aparecen pensamientos intrusivos, enfrentalos: tu versión del otro lado del miedo está esperando que des el paso”.
Aún estás con tiempo hasta el 7 de diciembre de 2025. Acá te compartimos el formulario de postulación para las oportunidades UWC 2026 – 2028.
Publicado el 28 de Octubre del 2025.

La historia de Mauricio Maluff refleja la esencia del espíritu UWC: curiosidad, valentía y compromiso con el cambio.
En una época en que las postulaciones aún se anunciaban en los diarios, fue su mamá quien le mostró un recorte con la convocatoria de UWC. “Me dijo que pensaba que sería una buena oportunidad para mí”, recuerda. Desde joven, Mauricio soñaba con estudiar en el extranjero y contó siempre con el apoyo de su familia para perseguir nuevos horizontes.
Antes de UWC asistió al Colegio Internacional, donde su gran pasión eran las matemáticas. Fue medallista de oro nacional por OMAPA y dos veces medallista de bronce en las Olimpiadas Matemáticas del Cono Sur.

Al llegar a UWC Pearson College, lo primero que lo sorprendió fue la facilidad con la que se formaban amistades.
“Hasta hoy en mi lista de mejores amigos están compañeros que conocí en mis primeros días”
Adaptarse al inglés fue un reto al principio, pero también una oportunidad para crecer y apoyarse en los demás. “No es fácil entrar de golpe a un ambiente en el que sólo se habla otro idioma, pero lo bueno es que casi todos están en la misma situación y siempre hay muchos que hablan castellano dispuestos a ayudar en esa transición.”
Entre sus memorias más queridas de la experiencia UWC está el viaje de campamento con sus compañeros de casa durante la primera semana:
“Hicimos una fogata en la playa y algunos más temerarios nos metimos en el mar helado… es una buena metáfora para toda la experiencia: compartir el calor con nuevas amistades, arriesgarse a probar algo nuevo, y sí, también recibir algunos cortes por el camino, pero a cambio tener la oportunidad de convertirte en una persona nueva que mira al mundo desde otro horizonte.”
Tras graduarse de UWC, Mauricio continuó sus estudios en la Northwestern University (EE. UU.), donde obtuvo un BA en Matemáticas y Filosofía. Luego de trabajar durante algunos años en software, regresó al ámbito académico para realizar un doctorado en filosofía, una pasión que descubrió en la universidad. Su trayectoria lo llevó a estudiar y presentar investigaciones en ciudades como Nueva York, Boston, Praga, Berlín y Asunción.

Hoy vive en Paraguay, donde es profesor de filosofía en varias universidades y cofundador de la Organización de Pasajeros del Área Metropolitana (OPAMA), un espacio que promueve la mejora del transporte público y que destapó el conocido caso de los “pasajeros fantasma.”

Mauricio afirma que el legado de UWC sigue presente en cada una de sus decisiones, tanto en su carrera académica como en su activismo social:
“En mi trabajo y en mi activismo, es innegable el impacto de UWC. Allí aprendí la vocación de servir y de compartir lo que sé con los demás. También entendí la importancia de buscar la raíz de los problemas y no quedarme en lo superficial.”
A los jóvenes que hoy están considerando postularse, su mensaje es claro:
“Más que nada, anímense. Todos tenemos una voz que nos dice que somos pequeños y que no podemos hacer cosas grandes. Sin perder la humildad, hay que animarse a ser más.”
Publicado el 28 de Septiembre del 2025.

Desde Reducto, San Lorenzo, hasta el histórico campus de UWC Atlantic College en Gales, la historia de Marlene Palma Delgadillo, generación 2021, es un recordatorio de cómo la educación puede abrir puertas que parecían impensables y transformar vidas para siempre.
Marlene conoció UWC gracias a una alianza entre Fundación Prosegur y UWC Paraguay en 2019. Sus primeros pasos académicos los dio en la escuela Sagrada Familia, parte del programa “Piecitos Colorados”, que impulsa la educación integral y busca mejorar la calidad de vida de niños y niñas en situación de vulnerabilidad en Sudamérica y Centroamérica.
En casa, aunque sus padres no tuvieron la oportunidad de acceder a estudios universitarios, siempre le inculcaron a ella y a su hermano que la educación era el mejor camino. Su papá, policía jubilado, complementaba su salario trabajando como taxista particular para que nada faltara en el hogar. Su mamá, quien empezó como peluquera y hoy es contadora, también trabajó incansablemente para sostener a la familia.
Marlene creció viendo ese esfuerzo y aprendió desde muy pequeña que estudiar era un privilegio. Por eso, siempre buscaba la excelencia: obtenía calificaciones sobresalientes, era responsable y comprometida, no por obligación, sino por convicción.
Aun así, estudiar en el extranjero era algo que nunca había pensado. Sin embargo, todo cambió cuando el comité de UWC Paraguay visitó su escuela para dar una charla informativa. Ese día, por primera vez, se abrió ante ella la posibilidad de un mundo nuevo: la oportunidad de cursar el Bachillerato Internacional en uno de los colegios del movimiento United World Colleges (UWC).
El camino no fue fácil: aplicar significaba pensar en tomar un vuelo por primera vez, en estudiar en otro idioma sin dominar el inglés, en alejarse de casa. Pero con cada paso en el proceso, fueron muchas las voces que la animaron: docentes y compañeros de clase que le decían “vos podés”, los administrativos de su escuela, el comité de selección que revisaba su aplicación y la Fundación Prosegur que le brindaba apoyo.
Pero más allá de ese respaldo, lo que hizo la diferencia fue su valentía. Porque aun con miedo, Marlene confió en sí misma y se atrevió. Y porque detrás de ella siempre estuvieron sus padres, empujándola a soñar más alto de lo que ella misma creía posible.
Para Marlene, vivir en un entorno multicultural fue una experiencia transformadora:
“Todos llegamos con la misión de ser embajadores de nuestra cultura. Eso crea un ambiente de respeto, interés y mucha sed de aprendizaje”.
“Salir de la zona de confort nunca es sencillo. Como paraguayos, muchas veces nos preguntamos: ¿me gustará la comida?, ¿me adaptaré a la cultura?, ¿cómo será vivir algo tan distinto a lo que estoy acostumbrado?”

Pero justamente esa es la esencia de UWC: ponerte en un ambiente desafiante y a la vez seguro, donde constantemente te enfrentas a experiencias nuevas. Y como ocurre con todo lo desconocido, aparecen el miedo y las dudas. Sin embargo, en ese proceso uno se descubre a sí mismo, aprende a crecer y hasta se atreve a cuestionar lo que parecía inamovible: el status quo.
Gracias a la Davis Scholarship, Marlene estudió en Trinity College (Hartford, Connecticut), donde obtuvo una doble licenciatura en Ciencias Políticas y Sociología y una especialización en Lengua Francesa. Durante su etapa universitaria, ha profundizado en áreas como los partidos y actores políticos en América Latina y ha colaborado como asistente de investigación en estudios vinculados al Acuerdo de Escazú y el cambio climático. Actualmente, se encuentra en proceso de aplicación a programas de doctorado en Ciencias Políticas en el exterior.
Para ella, ser parte del movimiento UWC significa esperanza:
“Esperanza en que la educación puede ser una herramienta real de cambio, en que personas de diferentes culturas pueden convivir y aprender unas de otras, y en que los jóvenes tenemos la capacidad de construir un futuro más justo y sostenible”.
Si pudiera volver al primer día en UWC, Marlene se diría a sí misma:
“No te preocupes tanto por encajar. Confía en que los momentos difíciles también forman parte de la experiencia”.
A los jóvenes que hoy están considerando postularse, su mensaje es claro:
“Animate a postularte sin dudar. No se trata de ser el mejor en todo, sino de mostrar tu autenticidad y tus ganas de aportar algo positivo”.